Categoria: Centro Social UMA
Frente a la segregación de la ortogonalidad tradicional, el proyecto asume el plano oblicuo como una circulación habitable que sustituye la dicotomía entre la horizontal y la vertical. Esta estrategia basada en la pendiente permite conectar todos los niveles topográficos de manera fluida y, simultáneamente, aumentar la superficie útil del conjunto.
Para dar viabilidad constructiva a esta topografía continua, se descarta el sistema cartesiano en favor de una superficie rheotómica. Esta geometría, generada matemáticamente a través de la ecuación de Laplace, opera como la herramienta de diseño que permite transicionar entre distintos planos paralelos de forma suave, continua y sin desniveles. De este modo, la estructura se despliega como un manto optimizado de hormigón cuyas cargas convergen de manera natural hacia sus puntos de singularidad, donde la malla se vuelve completamente vertical. Para resolver la enorme tensión estructural y la falta de habitabilidad que se generarían en estos embudos , la geometría se vacía y se sustituye por hiperboloides; estos grandes vacíos actúan a la vez como absorbedores de los esfuerzos de empuje y como los núcleos de comunicación vertical que articulan el espacio.











